viernes, 11 de diciembre de 2009

EL COSTALERO ANÓNIMO

Me encontré con algo curioso y a la vez bonito ......



Costalero anónimo déjame estrechar con cariño y admiración tus manos sudorosas antes de que te metas en aquella especie de sótano, que es la parte baja del trono.

“Te aguardaban tus compañeros anónimos como tu, hasta 40, alineados todos bajo las duras “trabajaderas”: esos yugos de madera que se apoyarán en vuestros hombros, y sobre los que gravita toda la carga de los “pasos”. Me asomé para ver tu lugar y palpar tu “trabajadera”. La tuya, porque cada uno tienen la suya. ¡Que duro y que estrecho tu sitio!.No puedes dar un paso hasta que tu hermano costalero de delante lo haya dado primero; dejándote a ti donde avanzar tus pies. Palpé la “trabajadera”, palpé tu hombro y pensé en el trabajo enorme. Y no te dije nada, te miré con admiración y me despedí de ti. Y estabais todos-los cuarenta- dentro. Bajaron los faldones de terciopelo bordado y allá quedasteis encerrados. Solo os podía ver arrimando mis ojos a los respiraderos de plata repujada y calada, por donde os entraba un poco de aire. (...)

Yo me lo figuro, llegando un día el costalero, así, como él es-después de la Semana de Pasión que es esta vida-, llegando como él es a la entrada del cielo. Con sus alpargatas de esparto y en mangas de camisa, llamando a la puerta con su mano derecha encallecida y sudorosa, y llevando en la izquierda, como trofeo de gloria, esa faja que se colocaba un día en la iglesia para sacar a la Virgen.

Y, como en los cuentos, saldrá San Pedro a abrir la puerta del cielo y preguntará:


¿Quién eres?
Soy costalero.
¿Qué es eso?
Me maravilla que no lo sepa el portero.
Costalero,
es ser el viril de Dios;
es andar juntos los dos
por el mismo derrotero,
yo abajo, y arriba El
porque no rompa su piel
en las piedras del sendero...
Costalero
es ser trono y carroza;
es ser espina que goza
porque es arriba rosal;
es ser un poco en lo humano
la mano sacerdotal
que eleva en el aire ufano
a Cristo, Pan y Cordero.
Costalero
es de mi carne y mi mano
hacerle a Dios un sendero.


San Pedro le abre la puerta y le deja pasar con silencio y admiración. El costalero entra en el cielo con sus alpargatas de esparto y su pobre camisa. Se encuentra con Jesucristo:

¡Ay Señor,
que yo fui tu costalero!...
Nazareno quise ser
y en mis espaldas tenerte
a Ti, por cruz y madero.
¡Ay, Señor!
sobre mi carne tu peso
¡como cargó sobre mi!
Tu, Señor, a cambio de eso
sobre tus dos hombros preso
-cordero loco y avieso-
me fuiste llevando a mi...
¡Ay Señor,
que yo fui tu costalero!
¡Ay, Cordero,
tu fuiste mi buen Pastor!
los dos nos fuimos llevando:
Tu, Pastor; yo, costalero;
los dos íbamos pensando
por amor.


Siguió andando por el cielo. Sus alpargatas de esparto comenzaban a transfigurase, y su pobre camisa sucia con el sudor del trabajo, se empezaba a convertir en una túnica de nieve.



Seguía llevando en su mano izquierda la faja que se ponía para sacar a la Virgen. De pronto, en uno de los caminos del cielo, se encuentra cara a cara con Ella.



¿No me conoces Señora?


Que yo fui tu costalero.
¡Que me miren, Madre, ahora
esos ojos que yo quiero!
Fui tu tiesto y tu florero...
tu arriba fuiste la flor;
sobre mis hombros de acero
tu llevabas el salero
de tu mano triunfador.
Y la gente te aplaudía,
la saeta te clavaba,
el piropo te encendía
y la noche te besaba...
Y yo allá abajo decía
-tinieblas, polvo y sudor-:
“Por Ella soy costalero,
por Ella porque la quiero,
por amor”
Y todo el palio temblaba
del goce que yo sentía,
y tu amor me bendecía
y tu pie me acariciaba...
Yo la tierra, Tu la flor;
por Ella soy costalero,
por Ella, porque la quiero,
por amor.



El costalero sentía mientras hablaba que algo florecía en su mano izquierda. Miró y la pobre faja había desaparecido. Tenía en su lugar una corona de rosas.


Los ángeles cantaban y la Virgen sonreía…..




6 Sentimientos:

Francisco Romera,  11 de diciembre de 2009, 5:11  

Preciosa entrada langostino, impresiona ver un blog de estas características, mis mas sinceras felicitaciones.
un abrazo

Anónimo,  11 de diciembre de 2009, 7:31  

Preciosa de verdad, cuanta verdad i sentimiento junto que hace subir el la moral del mismo alma.
Con esto te luces langostino.
Un abrazo nene!
Dani.P

Begoña 11 de diciembre de 2009, 11:31  

Un bello relato, lleno de sentimiento que puede servir de homenaje a todos los costaleros de España.
Las fotos son realmente impresionantes, las lágrimas del Cristo parecen tan reales que por un momento me han parecido que caían por Su rostro.

Eres todo un lujo.

Besos

Farol de Guía 12 de diciembre de 2009, 2:48  

Realmente una de esas poquitas cosas que verdaderamente merecen la pena de leer, y a la voz de un narrador con la marcha la saeta de fondo, sería impresionante de escuchar.

Felicidades por la entrada.
Javier Tortosa.

grego 12 de diciembre de 2009, 3:40  

como siempre.....langostino eres un crakc tio...........................................................tu cuando te vas a dormir en vez de ponerte el pijama te pones un costal.....artista!!!!!! un abrazo muy grande tio.

Anónimo,  16 de mayo de 2011, 12:30  

hola langostino, muy bonita la historia del costalero anónimo, pero, de paso, por qué no dices que lo has extraído del libro Cómo llora Sevilla, del padre Cué, pregunto

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