martes, 22 de mayo de 2012

La Divina Patora salió después de 4 décadas


Era un día muy imporante para la comunidad parroquial de San Lorenzo y para los devotos pastoreños. La Inmaculada Divina Pastora de las Almas volvía a salir en procesión 4 décadas después.

El motivo, el traslado a la iglesia de Santo Domingo para su participación en la exposición Pietas Populi: del Calvario a la Gloria. Un día tan importante que no ha querido ni faltar la lluvia, y, por desgracia, deslucir una jornada que comenzó a las 18 horas con la salida de la cruz de guía de la cofradía. Una insignia en plata con una cartela en la parte inferior con los nombres de los donantes. A continuación, niños del barrio vestidos de pastores y de Primera Comunión que cantaban oraciones de alabanza durante su paso por las calles de la ciudad. Tras una representación de jóvenes deportivas -la Divina Pastora es la patrona de este gremio- las representaciones de las cofradías de San Lorenzo -Afligidos, Las Penas, Descendimiento y Servitas-, para cerrar el cortejo el párroco de la iglesia, el padre Jesús García Cornejo, acompañado por el miembro de la Permanente, Emilio Bienvenido, y la concejal del Ayuntamiento de Cádiz, Carmen Sánchez. A las 18.20, la imagen de la Señora salía de su capilla entre los aplausos de los presentes en la calle Sagasta. A los sones de la marcha Pastora de Capuchinos, interpretada por la banda de música Maestro Dueñas de El Puerto de Santa María, el paso de la Virgen comenzó a andar. Unas andas cedidas por la cofradía de Cigarreras, pertenecientes a Nuestra Señora del Amor Hermoso. La procesión tuvo dos partes. La primera magnífica, la calle Sagasta tenía público (no mucho, pero bueno).

 El andar del paso muy muy cortito, sin brusquedades. Seriedad total en el cortejo y en los capataces. Aunque una total inresponsabilidad el que empezara a llover y la Virgen fuera tan lenta. Recuerdo como se criticó a la Hermandad del Nazareno del Amor un año porque empezó a llover y el paso siguió bailando apenas 30 segundos, y en cambio la Pastora llovía y llovía y seguía tan tranquila, cayéndole agua durante más de 20 minutos. En ese momento, el cortejo andaba por la plaza de la Libertad, teniendo que suspender el recorrido previsto y acortar por la calle Compañía. A las 20.20 horas, el paso tuvo que refugiarse en la iglesia de Santiago, a la espera de que en la iglesia de Santo Domingo acabe la misa dominical. Tras esperar unos minutos, el cortejo se dispuso de nuevo en la calle, aunque, de nuevo, la lluvia volvió a sorprender a la procesión, más intensa que la de las primeras horas de la tarde. Con paso rápido, la Inmaculada Divina Pastora de las Almas entró en la iglesia de Santo Domingo a la espera de, a partir del 25 de mayo, formar parte de la exposición organizada por el Consejo de Hermandades. En esta parte del cortejo, una vez que salió de Santiago, fue horrorosa, para no repetir. En primer lugar las calles estaban totalmente vacías. Apenas pequeños grupos de gente que iban alrededor de la Virgen, pero ya está. Y luego la forma de andar. Eso no era doble paso ni nada, era simplemente intentar imitar el andar sevillano. ¿Qué ocurrió con esto? Pues capataces riéndose, con miradas cómplices unos con otros. Los acólitos de atrás también mirándose unos a otros, todos riéndose entre ellos. Es decir, convirtió una procesión magnífica, en algo vulgar, de pueblo. Una verdadera pena la verdad, esperemos que la Pastora sigua donde está, por lo menos hata que otras manos más adecuadas encaucen a la Hermandad por el buen camino.



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